
«Seguramente solo tuve suerte.»
«No soy tan buena como creen.»
«En cualquier momento van a darse cuenta de que no merezco estar aquí.»
Si estas frases te suenan familiares, quiero decirte algo importante: el síndrome de la impostora o sensación impostora (como prefiero nombrarle) no es una verdad sobre ti, es una historia que aprendiste. Y como cualquier historia, puede reescribirse.
Lo que no nos dicen sobre el síndrome de la impostora
Cuando escuchamos hablar del síndrome de la impostora, muchas veces nos lo presentan como un «problema individual» que debemos solucionar con «más confianza en nosotras mismas» o en «aumentar nuestra autoestima». Pero lo que pocas veces nos dicen es que esta sensación de insuficiencia no surge de la nada, sino de un sistema que históricamente ha hecho que las mujeres dudemos de nuestra propia capacidad.
Desde niñas, nos enseñan a ser modestas, a no llamar demasiado la atención, a trabajar el doble para demostrar que somos igual de capaces. Y cuando por fin llegamos a lugares de reconocimiento, nos invade la duda: «Tal vez no soy suficiente. Tal vez no pertenezco aquí.»
Pero, ¿y si el problema nunca fuiste tú, sino la historia que te contaron sobre los lugares que mereces ocupar o sobre lo que eres capaz de hacer?
Reescribiendo tu historia: 3 pasos para desafiar el síndrome de la impostora
La terapia narrativa nos permite ubicar y cuestionar aquellos discursos que le han dado forma a esta sensación impostora, separarnos de ella, re-conocer la confianza que sí tenemos en nosotras y construir otras formas de relacionarnos con nuestros sueños y nuestros logros (sean del tamaño que sean).
Enseguida te comparto cómo es que podemos llevar a cabo este proceso.
1. Nombrar a la impostora para separarte de ella
En terapia narrativa, una de las primeras herramientas que usamos es la externalización, es decir, reconocer que el problema no eres tú, sino la historia que te está afectando.
Pregunta para reflexionar:
- Si el síndrome de la impostora fuera un personaje o una voz en tu cabeza, ¿cómo lo describirías?
- ¿Cuándo aparece con más fuerza?
- ¿Cómo ha influido en las decisiones que tomas sobre tu trabajo, tu vida o tus sueños?
2. Identificar historias alternativas sobre ti misma
El síndrome de la impostora nos hace enfocarnos en lo que «nos falta» y minimizar lo que ya hemos logrado. Pero la verdad es que ya has tenido momentos en los que te has sentido segura, capaz y merecedora.
Ejercicio rápido:
- Piensa en un logro importante que hayas tenido.
- ¿Cuáles fueron los pasos que diste para llegar hasta ahí?
- Si una amiga hubiera hecho lo mismo, ¿qué le dirías sobre su esfuerzo y talento?
Ahora, ¿por qué no podrías decirte lo mismo a ti misma?
3. Crear nuevas narrativas de merecimiento
Si crecimos escuchando mensajes que nos hacían dudar de nuestro valor, necesitamos rodearnos de nuevas palabras que nos recuerden que sí somos suficientes.
Algunas frases para empezar a reescribir tu historia:
- «Merezco estar aquí porque he trabajado por ello.»
- «Mi val
- «Soy capaz y tengo derecho a reconocerlo.»
Si te gustaría tener recordatorios diarios de estas afirmaciones, he creado un set de tarjetas imprimibles con frases y preguntas desde la terapia narrativa para desafiar el síndrome de la impostora. Puedes conseguirlas aquí✨
Desafiemos juntas al síndrome de la impostora
Si quieres profundizar en este proceso y empezar a cambiar la relación con tus logros desde una mirada feminista y narrativa, te invito a mi taller «Desafiando al síndrome de la impostora».
📅 Fecha y modalidad: 10 de abril de 2025 a las 7:00 p.m. (hora del centro de México)
📋 Inscripciones abiertas: Click aquí
💌 Cupo limitado

Paquete: Libérate del síndrome de la impostora ⎥Taller online + tarjetas imprimibles
Porque el síndrome de la impostora no es una condena, es una historia que podemos transformar.
¿Te animas a escribir una versión tuya con mayor confianza?
Para conocer más sobre este tema, te recomiendo escuchar el episodio #9 de mi podcast
Deja una respuesta